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Borsalino (1969) 19/08/2011
Una crítica de Father Caprio

Año: 1969   Guión: Jean-Claude Carriere, Claude Sautet, Jacques Deray   Música: Claude Bolling   Fotografía: Jean-Jacques Tarbes   Título original: Borsalino
Intérpretes:

Referencias externas cineastas:

Edward G. Robinson

Humphrey Bogart

James Cagney

Jean-Pierre Melville

Paul Muni

Referencias externas películas: Círculo rojo


Borsalino es una película oportunista. Dos actores en el momento más dulce de su carrera profesional, Delon y Belmondo, al servicio de las taquillas. Un duelo interpretativo incruento entre dos stars que se pelearon, sin perder las formas -hay que reconocerlo- por el orden respectivo de prelación en los créditos del film donde Alain Delon tomó la delantera en su calidad de productor sin respetar el orden alfabético previamente acordado. El conflicto acabó en los tribunales y ganado por Belmondo.




Se dice que en el pecado va la penitencia. Estamos ante un film para el lucimiento de dos actores que en verdad se lucen pero a costa de una película endeble cuyo argumento podría sintetizarse como si de un manual formativo se tratase: "Como hacerse los reyes del mambo marsellés. Teoría y práctica", idea no muy alejada de la realidad dado que la película está basada en el libro de Eugène Saccomano "Bandits a Marseille" que narra el ascenso, el triunfo y la caída de dos jóvenes gángsters: Spirito y Carbone.

El nucleo central del argumento se pega tanto a la piel de nuestros stars que el resto de las historias, en la medida que puedan restar cuotas de pantalla a los divos, se nos hurta descaradamente, y solo sirven para ejemplarizar de manera práctica el ascenso de dos simples pajarillos de cuenta a halcones mayores de la corrupción y el mangoneo. Desde lo crematístico la opción Belmondo versus Delon (en orden contratado) era rentable y así se demostró. Tupido velo para opciones puramente artísticas o cinematográficas.

En la medida que lo "accesorio" al tema central apenas se esboza lo imprescindible para darle consistencia al film, este se nos hace largo en muchos momentos e incluso lo hubiéramos dado por finalizado con mucha anterioridad, tal parecía que ya no quedaba nadie sin agujerear. Pero no, los candidatos a cadáveres surgen hasta de debajo de las piedras inclusive y cuando parece que el pescado está todo vendido surge una ráfaga de no se sabe donde que desmarca a Belmondo de la secuela Borsalino and Co. Al parecer el ex boxeador seguía teniendo la cabeza en su lugar y no estaba demasiado tocado y supo entender aquello que cantaban Los Módulos de que "Todo tiene su fin"

Algunas escenas resultan de un patético supino. Las peleas a puñetazos, especialmente la primera entre los dos protagonistas es absolutamente infumable. ¿Se trataba de hacer una película cómica? Mi impresión es que trataban de hacer algo medianamente serio y dignamente cómico pero les salió medianamente churro. Eso sí, la música resulta reconocible y emblemática y los decorados, atrezzo etc. captan muy bien los años 30 y la Marsella en que se desenvuelve la acción, pero cualquier película de Cagney, Robinson, Muni o Bogart le da cien vueltas en cuanto a verismo. Incluso la seriedad rozando el hieratismo de Alain Delon resulta poco creíble dando, en ocasiones, la impresión de contener la risa.

He leído algún comentario referido a que el maestro del polar francés Jean Pierre Melville, bebió de la fuente Jacques Deray para sus películas (por ejemplo Circulo Rojo). No sé si bebió mucho o poco, pero tengo claro que a Borsalino le tuvo que añadir mucha sustancia personalísima porque sus trabajos están a años luz de lo visto hoy. Los silencios helados del cine de Melville tienen denominación de origen propia y cualquier comparación con el mutismo reprimido Deray es odiosa. No tendré problemas en rectificar si encuentro otros trabajos de mayor relieve, pero hoy por hoy y visto lo visto, rien de rien. Borsalino fue, además del sombrero típico gangsteril con proyección de futuro hasta nuestros días, un gancho cinematográfico para un público que sorbía los vientos por esta pareja mítica. Hoy que los vientos ya no se sabe ni de donde vienen la película se queda en mera curiosidad con muchísimas penas y alguna que otra gloria.

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Ha recibido 18 votos y está valorada con un 7,22.

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