La diligencia (1939)
25/11/2021
Director

John Ford
Año: 1939
Guión:
Dudley Nichols
Música:
Richard Hageman
Fotografía:
Bert Glennon
Título original: Stagecoach
Intérpretes:
Director

John Ford

John Ford
Año: 1939 Guión: Dudley Nichols Música: Richard Hageman Fotografía: Bert Glennon Título original: Stagecoach
Intérpretes:
Hace ya algún tiempo que mi gran amigo (o por lo menos yo por tal lo tengo) Leandro me animó a realizar una crítica en tan magna página. Pues bien, ha llegado el momento. Y ha querido el destino, o vaya usted a saber qué o quién, que sea después de visionar “La Diligencia” por vez primera. Si, a mis “cuarentaitantos” ha sido la primera vez que veo esta película. Evidentemente ese dato indica bien a las claras que no soy lo que se puede decir un cinéfilo. O por lo menos no uno al uso. Quizá un aprendiz de ello. Por tanto pido disculpas por si mis comentarios pueden herir sensibilidades en los expertos en el tema que supongo proliferan por aquí
Lo primero que me ha llamado la atención del filme han sido las imágenes de los magníficos y desolados paisajes del “Monument Valley” a pesar de ser en blanco y negro. He tenido la fortuna de conocer esos parajes en persona y me ha emocionado poder identificar algunos de sus montes característicos. Creo que en ese aspecto la película pudo marcar el inicio de una nueva forma de ambientar, desde el punto de vista de la fotografía, un western.
Me gustaría también destacar la dinámica trepidante en el que se van desarrollando los acontecimientos y como a través de ella, se van introduciendo los personajes dentro de la historia. Tienes la sensación de que el ritmo traqueteante de la diligencia te atrapa y te va llevando a lo largo de todo el largometraje sin que te des apenas cuenta. Mención especial merece la magnífica interpretación del gran John Wayne, aunque tampoco debemos despreciar en absoluto al resto de pasajeros de la carreta. Personajes maravillosamente definidos.
Estamos viviendo una época en la que se tienden a juzgar hechos y acontecimientos sucedidos (e incluso obras de arte realizadas) en otros tiempos con parámetros éticos, morales y estéticos, actuales. Craso error en mi opinión. Para alguien que no sea capaz de quitarse esos cristales delante de sus ojos puede ser que la película no le resulte nada del otro mundo. Sin embargo si tenemos en cuenta que es del año 1939, creo que se trata de una creación pionera y de grandísimo valor y se la puede calificar tranquilamente de obra maestra. Grande John Ford.




