LISTADO CRITICAS | Más recientes | Más Valoradas | Más Votadas | Más Leídas | Todas |

Stalker (1979) 19/09/2009
Una crítica de Ricardo Pérez Quiñones

Año: 1979   Guión: Arcadi Strougatski, Boris Strougatski   Música: Eduard Nikolay   Fotografía: Alexandre Kniajinski   Título original: Stalker
Intérpretes:


En un país indeterminado, la caída de un meteorito tiempo atrás dio lugar a la aparición de un espacio geográfico conocido como “la Zona”. Se considera que en este lugar se dan fenómenos extraños y existe un cuarto que concede deseos a sus visitantes. Por todo ello se encuentra custodiado por militares y se impide la entrada al mismo.

Stalker


Sin embargo, la figura del Stalker (Alexander Kaidanovski), una especie de guía de intenciones misionales, se encarga de conducir a la Zona a aquellos que estén interesados a cambio de dinero.

El rodaje de Stalker, el filme más logrado del genio ruso en opinión del que escribe estas líneas, estuvo plagado de incidentes. En principio la película debía rodarse en el desierto de Tayiquistán, pero continuos temblores de tierra provocaron que se filmara finalmente en una región de Estonia.

Entre 1977 y 1978 Tarkovsky filmó la película entera, pero un error (intencionado) provocó que las imágenes no pudieran utilizarse, lo que obligó al creador de Sacrificio a rodar todo desde el principio, con el inconveniente de que el presupuesto con el que contaba se redujo bastante.

La película es una adaptación del relato Picnic a la vera del camino de los hermanos Arkadi y Boris Strugatski, que escribieron el guión junto con Tarkovsky, quien se preocupó por reducir al máximo los elementos de ciencia-ficción de la obra, ya que este género no le agradaba.

Como resultado no encontramos ante uno de los filmes más fascinantes de la historia del cine, una especie de parábola sobre la falta de fe del hombre.

Tarkovsky manifestó en una ocasión que no entendía el suicidio espiritual al que estaba abocada la sociedad moderna. Esta preocupación se volvió cada vez más intensa en su interior, y se refleja fundamentalmente en sus tres últimas películas. En la filmografía de Tarkovsky, al contrario que en la de Bergman, raras veces se cuestiona la existencia de Dios, y sí en cambio la capacidad de creer del ser humano. Aquel que vea a Tarkovsky como un simple intelectual escéptico jamás comprenderá la profundidad, el misterio y la búsqueda de la verdad que se derivan de su obra.

La película supone, además, la definitiva consolidación y madurez del lenguaje cinematográfico tarkovskyano, que se construye a partir de largas y lentas secuencias que atrapan la realidad del tiempo, al que se desposee de toda artificialidad derivada del montaje, presentándose en su más pura esencia. La puesta en escena en profundidad resulta sublime, y la dirección de cada una de las secuencias pone de manifiesto que estamos ante la obra de un maestro.

La película alterna el tono sepia de la realidad con el color de La Zona, destacando la labor fotográfica de Alexander Kniajinski, que realza la textura de los materiales y la naturaleza. Este realce de la textura de los elementos es una característica muy común en el cine de Tarkovsky, al igual que la importancia del sonido, a cargo en este caso de Vladimir Sharun, que nos permite percibir desde el movimiento de la naturaleza (sobre todo el sonido del agua) hasta la respiración de los personajes.

Es necesario hacer mención a la excelente interpretación de los tres personajes principales, que son, además del Stalker, el Escritor (Anatoli Solonitsin) y el Profesor (Nicolai Grinko). Y es que ningún personaje tiene nombre propio, sino que se denominan por su profesión. El escritor y el profesor son los arquetipos del intelectual y el científico respectivamente, incapaces de creer en aquello que no se puede demostrar. Todo lo contrario le sucede al Stalker, que cree porque es más humilde y ha sufrido mucho más que sus compañeros de viaje. El sufrimiento y el sacrifico son necesarios en Tarkovsky para que el hombre alcance su parte trascendental.

Como conclusión al comentario, haré referencia a la última escena de la película, que ha sido mal interpretada por muchos, al ser tildada como un “milagro” o una muestra del “poder sobrenatural” de la hija del Stalker. No es nada de eso, sino que Tarkovsky nos muestra lo sucedido a través de los ojos de la niña, que al igual que su padre el Stalker, tiene la “extraña” capacidad de creer, aunque el suceso en sí no encierre ningún misterio, ya que es muy similar a uno que se produce en los primeros minutos del filme (esa es la pista que nos ofrece Tarkovsky).

Esta crítica de Stalker ha sido leída 1225 veces.

Ha recibido 29 votos y está valorada con un 7,69.

¿Cuál es tu valoración de esta crítica? Anímate a votar

Tu voto:

Recomienda en Facebook critica stalker
Tuitear critica stalker
Wasapea critica stalker
Icono Whatshapp



La web de El Despotricador Cinéfilo utiliza cookies para obtener datos estadísticos de la navegación de sus usuarios. Si continúas navegando consideramos que aceptas su uso. X Cerrar