Vida fácil (1949)
29/12/2010
Director

Jacques Tourneur
Año: 1949
Guión:
Charles Schnee
Música:
Roy Webb
Fotografía:
Harry J. Wild
Título original: Easy Living
Intérpretes:
Referencias externas películas:
Retorno al pasado, El extraño amor de Martha Ivers, Callejón sin salida
Director

Jacques Tourneur

Jacques Tourneur
Año: 1949 Guión: Charles Schnee Música: Roy Webb Fotografía: Harry J. Wild Título original: Easy Living
Intérpretes:
Referencias externas películas: Retorno al pasado, El extraño amor de Martha Ivers, Callejón sin salida
Los 40 fueron unos años especialmente fructíferos para Tourneur. Su famosa trilogía del terror y Retorno al Pasado entre otras supusieron una "década prodigiosa" para el realizador de origen francés. Sin embargo Vida fácil es, con diferencia, la más floja de todas las que realizó en este período.

La novela de Irwing Shaw, recordado también por Hombre rico, hombre pobre, probablemente daba para mucho mas juego, especialmente por lo que se refiere a la relación matrimonial del jugador (consagrado) de fútbol americano y su esposa, diseñadora en ratos libres, con una esbozada historia de engaños que los productores, un tanto pacatos, no se atrevieron a llevar más allá.
Por ello no sería del todo justo imputar la total responsabilidad de este semi descalabro a Tourneur que deja su sello en muchas escenas, con planos fotográficos mas que notables y una dirección de actores muy inteligente, consiguiendo incluso sacar partido de Victor Mature, algo encasillado en films históricos, y de Lucille Ball, más comedida de lo habitual. También de Lizabeth Scott, actriz que ya me dejó buenas sensaciones en El extraño amor de Martha Ivers y Callejón sin salida.
Dos apuntes finales:
Curioso, cuanto menos, que Jacques Tourneur no hubiese asistido nunca a un partido de fútbol americano. No era imprescindible, pero tal vez hubiese ayudado.
Otra curiosidad: La vigente Ley española contra la violencia de género no debió inspirarse en los comportamientos cinematográficos americanos al respecto. Visto lo visto. Y se hace extraño que los mismos productores guardianes de las moralidades matrimoniales y atentos a los deseos de los espectadores para darles los finales más convenientes guardasen, por partida doble, un delictivo silencio.



