Decimooctavo aniversario 08/09/2025
Un artículo de El Despotricador Cinéfilo


Hoy 8 de Septiembre de 2025 esta web de El Despotricador Cinéfilo cumple por fin la mayoría de edad, cumplo 18 AÑAZOS, momento memorable y muy reivindicable. Por tanto:

¡¡¡MUCHAS FELICIDADES POR ESTE 18 ANIVERSARIO!!!




Y para tan insigne momento y dada la gran relevancia e importancia de este aniversario he pedido al gran Francisco Rodríguez Criado que me escriba un artículo en honor a estos 18 Años de cinefilia constante.

Por una parte porque fue en 2007 la persona que más me animó a crear esta web y se podría decir que gracias a su insistencia este proyecto se hizo realidad (de hecho las primeras críticas de Fran en esta web datan ya desde ese 2007). Pero sobre todo como ambos somos cacereños de nacimiento, aunque llevemos muchos años ya en Madrid, quería un artículo sobre cómo era el cine en nuestra infancia cacereña y los nostálgicos recuerdos que a día de hoy eso nos sigue trayendo. Al fin y al cabo, nuestro amor por el cine nació en Cáceres. Muchas gracias Fran por este maravilloso artículo dedicado al 18 Aniversario.

EL CINE DE LAS RASPADURAS
Francisco Rodríguez Criado

Parece mentira que hayan pasado ya dieciocho años desde el nacimiento de El Despotricador Cinéfilo, este espacio cultural que mi amigo Leandro Sierra dirige con tanta pasión. Al fin y al cabo, no podría ser de otra manera: el cine y la pasión hacen una pareja inseparable.

El caso es que este aniversario que marca la mayoría de edad de la web despotricadora ha estimulado en mi imaginario algunas diapositivas sobre cómo fue mi ingreso como espectador, y sea porque los que ya vamos para viejunos tendemos a glorificar épocas pasadas, sea porque ciertamente vivimos tiempos memorables, agradezco mucho haber sido uno de esos niños de Cáceres, mi ciudad natal —como es también la de mi amigo Leandro—, que acudíamos pletóricos cada domingo a las salas de cine para mamar, cual terneritos recién nacidos, nuestra correspondiente ración de sesión doble.

Recuerdo —¿por qué algunos pequeños detalles no se olvidan nunca?— que mi madre me daba de paga semanal 25 pesetas, 17 para la entrada del cine y 8 que yo gastaba en las raspaduras, unos cucuruchos de papel estraza que vendían en las pastelerías con restos de milhojas, bizcochos, hojaldres, etc. Ese chute de azúcar barata cuando no sabíamos qué era la diabetes y aquellas incómodas butacas del gallinero cuando ni siquiera habíamos escuchado hablar del lumbago constituían una suerte de paraíso en tierra, un coto reservado para la ficción, nuestra vía de escape de una realidad que aún no había mostrado su rostro más torticero.

Cine Astoria, Coliseum, Capitol, Gran Teatro… Y qué pena no haber conocido el Norba, operativo desde 1934 a 1967, una sala con espíritu fundacional que permitió a tantos cacereños imantarse, mal que bien, del presunto glamur de Hollywood.

Aquellas colas atestadas de niños a las puertas en los años 70 del pasado siglo, impacientes por ver las películas de turno, componían a tiempo real una imagen de la felicidad en blanco y negro que no podría superar un moderno editor de inteligencia artificial. A través de la gran pantalla conocimos grandes océanos, selvas intrincadas, fieros leones, elefantes, indios, piratas, mazmorras, aviones, lanchas veloces... Tarzán de los monos era nuestro primo; el Zorro, nuestro compañero de aventuras; Pipi Calzaslargas, nuestra madre; el Llanero Solitario, nuestro padre; Popeye el Marino, nuestro tío; y Robin Hood, ese hermano mayor que todos quisiéramos tener. Y luego estaban los malos, de cuyos nombres no quiero acordarme.

Hablo de salas de cine perdidas en la noche de los tiempos que ya no existen, unos niños que no existen, una vida sencilla, en fin, que ya no existe.

Tal vez sea verdad, como dijo el poeta, que cualquier tiempo pasado fue mejor. A mí, al menos, me asiste la triste certeza de saber que no volveré a disfrutar nada con tanta ilusión como aquel cine de las veinticinco pesetas, raspaduras incluidas, que hizo levitar mis sueños de infancia… Un cine envuelto en papel estraza que duró hasta que se acabaron la infancia y los sueños.

Especial 18 Aniversario

Echemos un vistazo a los vídeos y críticas más relevantes de este último año (08/09/2024 - 08/09/2025)


Esta crítica de Decimooctavo aniversario ha sido leída 444 veces.

Ha recibido 4 votos y está valorada con un 8,25.

¿Cuál es tu valoración de esta crítica? Anímate a votar

Tu voto:



La web de El Despotricador Cinéfilo utiliza cookies para obtener datos estadísticos de la navegación de sus usuarios. Si continúas navegando consideramos que aceptas su uso. X Cerrar